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La granada, antioxidante y antiinflamatoria intestinal

La granada se considera un superalimento por sus múltiples propiedades en la que destaca su gran potencial antioxidante. Aquí te dejo más detalles sobre esta maravillosa fruta.

La granada, antioxidante
Foto: Lía Lozano

La granada es una fruta de otoño e invierno

La granada es el fruto del árbol Punica granatum, pequeño árbol caducifolio originario de los montes Himalayas en el norte de la India hasta Irán.

Su cultivo se extendió desde la antigüedad a los países Mediterráneos, India, China, Japón, Rusia, zonas de Estados Unidos y Afganistán.

Actualmente España es uno de los principales países productores del mundo.

El granado es un árbol vistoso, que requiere de pocos cuidados y se adapta bien a diferentes climas, por lo que es apreciado también en jardinería.

Las flores del granado son grandes y rojas con forma acampanada que destacan entre sus hojas verde brillante.

La floración se presenta de mayo a julio y la recolección de la granada se extiende desde septiembre a enero.

La granada es muy apreciada desde la antigüedad

Las propiedades medicinales de la granada se conocen desde la antigüedad, pues se mencionan en el Antiguo Testamento de la Biblia, en la Torá y en el Talmud Babilonio.

Formaba parte de la mitología persa y griega como símbolo de la vida, la regeneración y el matrimonio. Para el pueblo judío era símbolo de concordia y los árabes sentían gran pasión por esta fruta.

Además, la granada se valoró mucho en el antiguo Egipto, prueba de ello es que se han encontrado granadas en tumbas de faraones.

Presenta componentes antioxidantes y antiinflamatorios intestinales

La granada destaca por su elevada concentración de polifenoles como antocianinas, elagitaninos (superior a la del té verde y vino tinto), con propiedad antioxidante.

Estos polifenoles ayudan a prevenir el estrés oxidativo, frenar los procesos de envejecimiento y aparición de enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, cáncer y patologías asociadas.

También está indicada para afecciones intestinales como diarrea gracias a su contenido en taninos, fenoles con cualidades astringentes y antiinflamatorias de la mucosa intestinal.

Foto: Lía Lozano

En la corteza y las láminas internas de la granada, encontramos alcaloides como la peleterina, que ayuda a expulsar parásitos intestinales y punicorteína (solo en la corteza) con acción antitumoral.

La granada presenta propiedades diuréticas y depurativas, debido a que es rica en agua, potasio y pobre en sodio, a esto se suma su alto contenido en ácido cítrico, que ayuda a la eliminación de ácido úrico y sus sales, por lo que es recomendable en caso de padecer gota, obesidad o hipertensión.

Es refrescante y remineralizante, pues contiene cantidades considerables de calcio, magnesio, hierro y fósforo.

En cuanto a vitaminas, la granada proporciona vitamina C que es un gran antioxidante y vitaminas del grupo B como niacina imprescindible para el metabolismo energético y ácido fólico tan importante durante la gestación y la formación de glóbulos rojos y blancos.

La granada tiene multitud de propiedades curativas

Según la medicina tradicional china, la granada es dulce, ácida y astringente. Estimula el ying y es útil para tratar intestinos, pulmones y riñones.

Se usa en casos de sequedad bucal, faringitis, amigdalitis, úlceras bucales, tos crónica, sangre en heces, metrorragia y dolor abdominal por parásitos.

En la medicina ayurvédica se utiliza también como antiparasitario, antidiarreico, antidiabético y para la curación de úlceras.

En América del Sur se mastica la corteza, la cáscara y los pétalos de la granada con el fin de tratar la disentería y las enfermedades de la boca y las encías.

Es una fruta muy versátil

El llamativo color y los pequeños granos hacen de la granada una fruta atractiva, sobre todo para los niños.

Se puede incluir en diferentes platos como ensaladas, macedonias y salsas para carne o pescado, exprimir y hacer zumos, sola o mezclada con otras frutas como la naranja o la mandarina.

Frecuentemente no se consume la granada por la dificultad que conlleva pelarla cuando se desconoce una forma fácil de hacerlo.

Para ello, basta con partir la granada por la mitad, sujetar una parte con la mano y dar golpes en la superficie de la piel con una maza de mortero y un plato debajo para que vayan cayendo los granos.

Foto: Lía Lozano
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