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Los lácteos están sobrevalorados

Los lácteos están sobrevalorados, pues la leche se relaciona fuertemente con la salud de huesos y dientes, hasta el punto de que se ha considerado un alimento esencial, sobre todo en la infancia.

Los lácteos están sobrevalorados
Foto: Marco Verch

En realidad, el hábito en adultos de consumir leche a gran escala, es una práctica relativamente reciente. Se empezó a extender a finales del siglo XIX con las nuevas tecnologías como la refrigeración o la pasteurización.

Más tarde, la gran industrialización de granjas de vacas lecheras, dio lugar a la producción intensiva de leche y productos lácteos.

Para mantener la enorme industria de la leche, se destina gran cantidad de dinero a campañas de publicidad que informan de los supuestos beneficios de esta.

Los inconvenientes de la leche

La leche contiene lactosa, un disacárido que para ser digerido precisa de la enzima lactasa. La presencia de lactasa es variable en la población y se pierde con la edad.

El 70% de la población mundial es no persistente a la lactasa, en España un 35%. La deficiencia de ésta puede dar síntomas de intolerancia, provocando problemas gastrointestinales como diarrea y gases.

El tipo de alfa caseína y beta caseína (proteínas) que contiene la leche de vaca son de difícil digestión y muy alergénicas, pudiéndose relacionar con patologías respiratorias, acné, enfermedades autoinmunes, incluso cáncer.

Estás proteínas estimulan la producción de IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1), siendo un efecto positivo en edad de crecimiento, pero que, en adultos, en altas cantidades está asociada con diferentes tipos de cáncer, debido a la actividad sobre la pituitaria al inducir efectos endocrinos y metabólicos.

Además, a las vacas se les inyecta y suministra hormonas para aumentar la producción de leche y antibióticos y químicos para el cuidado de su salud, que van a parar a la leche y carne para el consumo.

La salud ósea depende de muchos factores

  • Minerales como calcio, magnesio, silicio y boro en equilibrio, pues el exceso de calcio puede provocar la pérdida o baja absorción de minerales como magnesio o hierro, por ejemplo.
  • Vitaminas como la D, K, C, betacarotenos y fitonutrientes.
  • El ejercicio físico regular, sobre todo de fuerza y contra gravedad, ayuda a fijar el calcio en los huesos.
  • Equilibrio hormonal; calcitonina, parathormona, corticoadrenales y sexuales, pues participan en la metabolización del calcio.
  • El estrés, exceso de estimulantes, tabaco, alcohol y abuso de corticoides perjudican la salud ósea.
  • El exceso de sal, azúcar, cereales refinados, fosfatos y fósforo presentes en procesados y refrescos, contribuyen a la excreción del calcio y de otros minerales y vitaminas.

La leche no es la única fuente de calcio

La leche es rica en calcio y contiene casi todas las vitaminas, además de proteínas, grasas y carbohidratos, lo que le hace un alimento muy completo.

Tendemos a pensar que cuanta más leche consumimos, más calcio adquirimos y mejor salud ósea tenemos y esto no es así. Más que la cantidad, es importante el equilibrio, así que tanto la falta de calcio como el exceso nos perjudica.

En general, se consume un exceso de lácteos, los encontramos hasta en la sopa, literalmente. La mayoría de los lácteos que se consumen son procesados y contienen grandes cantidades de sal, azúcares y aditivos que producen la pérdida de calcio y perjudican la salud en general.

Para evitar este exceso, se debe aportar el calcio a partir de una dieta variada, que contenga legumbres, frutos secos, semillas y vegetales, junto con la suficiente exposición solar y ejercicio físico regular.

Alimentos ricos en calcio:

  • Semillas de amapola o semillas de sésamo, para aprovechar este calcio deben de estar trituradas. Una buena opción es el tahín o el gomasio de sésamo.
  • Algas, aunque no se debe superar una cucharada hidratada diaria, pues contienen mucho yodo. En alteraciones tiroideas se deben de evitar o consultar con un profesional.
  • Pescado como sardinas y boquerones.
  • Almendras, higos secos.
  • Legumbres, sobretodo soja y garbanzos.
  • Vegetales como brécol, acelgas, espinacas, coliflor y col rizada.

Incluyendo variedad de alimentos ricos en calcio, los lácteos se pueden tomar con moderación, aunque eliminarlos por completo en casos de intolerancia, alergias y diversas patologías como digestivas, pulmonares o autoinmunes, resulta beneficioso.

Podemos optar por lácteos más saludables como yogur o kéfir natural, a ser posible de leche de cabra u oveja, pues sus proteínas son más digestivas, y ecológicos.

 

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